¿Serán las finanzas cripto (DeFi) para los bancos lo mismo que la web para los medios ?

ActualidadCriptomonedasUltimas noticias

Written by:

Han pasado once años desde que Satoshi Nakamoto describió un nuevo sistema de efectivo electrónico llamado Bitcoin, donde la intervención de terceros de confianza no es necesaria.

Desde entonces, la constante creación de plataformas basadas en redes distribuidas y blockchains está configurando un nuevo mundo. Un mundo donde cada vez podemos hacer más cosas por nosotros mismos. Por ejemplo, podemos enviar dinero por Internet a la otra punta del planeta sin necesidad de la intermediación de los bancos.

Como sucedió a los medios de comunicación con Internet, el poder transformador de Bitcoin, la primera blockchain de la historia, está atravesando toda la cadena de valor de la industria financiera. Las finanzas descentralizadas,  englobadas en el denominado movimiento DeFi, son una prueba de dicha fuerza desintermediadora

En la actualidad, el impacto de las finanzas descentralizadas en los bancos podría compararse con el impacto que supuso la aparición de la web en los medios de comunicación en 1990. A partir de ahí, todo se produjo de una manera tan rápida que los medios apenas tuvieron capacidad para reaccionar. En 1993, aparecieron las primeras webs con anuncios. En 1994, surgió Yahoo, Google lo hizo en el 98; YouTube, en 2005; Twitter, en 2006, e Instagram, en 2010.

Eliminar el control de gobiernos y grandes empresas

Al Igual que las webs, surgidas de internet, terminaron con el poder que los medios de comunicación ejercían con la información; las finanzas descentralizadas, nacidas de blockchain, aspiran a eliminar el control que gobiernos, bancos y grandes empresas ejercen sobre las finanzas.

Las DeFi, integradas por el conjunto de aplicaciones descentralizadas DApps, están destinadas al desempeño de servicios financieros que realizan los bancos. Son posibles gracias a plataformas como Bitcoin y Ethereum, que actúan como base o primera capa, para que puedan operar. Casi todas las aplicaciones DeFi están construidas en la blockchain de Ethereum.

Para algunos, DeFi es un rebranding de Open Finance, un concepto que lleva más tiempo merodeando por foros libertarios y ocupando tertulias esporádicas en universidades.

Binance, uno de los exchanges de referencia del mercado cripto, define DeFi como el movimiento que promueve el uso de redes descentralizadas y servicios de código abierto para la creación de diversas aplicaciones financieras. Especialmente, dicen, destinadas a todas las personas que tienen acceso a internet pero no a una cuenta bancaria.

El número de usuarios de internet en el mundo crece cada día. Según datos de la agencia  We Are Social, en enero de este año había 4.388 millones de internautas, lo que significa que el 57 por ciento de la población mundial cuenta con acceso a internet. Sin embargo, el FMI calcula que 2.000 millones de personas no tienen acceso a cuentas bancarias, lo que representa cerca del 40 por ciento de la población mundial.

Herramientas integradoras

Aunque las DApps del ecosistema DeFi no están destinadas sólo a las personas desbancarizadas, se las considera herramientas integradoras. Cualquier persona que disponga de acceso a Internet, independientemente del lugar donde se encuentre, puede hacer uso de ellas. Y es que, las aplicaciones DeFi descentralizan las finanzas y las ponen a disposición de todo el mundo.

Entre los servicios más populares ofertados por DeFi se encuentran los préstamos descentralizados. De hecho, ya están disponibles varios protocolos que sirven de punto de encuentro entre prestamistas y prestadores, sin la necesidad de contar con intermediarios.

De esta manera, ambas partes evitan el riguroso análisis crediticio y bancario que suele requerir cualquier institución centralizada a la hora de solicitar un préstamo, aunque éste no sea muy elevado. Muchas veces, basta con registrarse en la DApp o sólo descargarla. Este tipo de aplicaciones suele funcionar con criptomonedas o tokens propios para realizar los préstamos. Dharma y MakerDAO son dos ejemplos.

Según cifras de LoanScan, un software que monitorea y analiza las transacciones financieras en tiempo real en la cadena de bloques Ethereum, en los últimos doce meses, el volumen de préstamos originados en criptomonedas superó los 845 millones de dólares. En el mismo periodo de tiempo, los reembolsos pasaron de los 763 millones de euros. El 81 por ciento de dichos prestamos correspondió a DAI, el 11 por ciento a ETH y 7 por ciento, USDC.

Otro tipo de aplicaciones muy utilizadas en DeFi son las que sirven para emitir monedas personalizadas. Estos tokens, basados en una blockchain, suelen utilizarse como valores (securities). Es decir, representan algún producto o inversión. Plataformas como Polymath y Harbor ofrecen la infraestructura y las herramientas necesarias para crearlos. También ofrecen la integración con proveedores de servicios, como corredores, custodios y consultoría legal.

Las stablecoins

Además de los “securities tokens”, las monedas más conocidas en el ecosistema DeFi son las stablecoins, o monedas estables. Uno de los defectos de las criptomonedas tradicionales es la volatilidad en su precio. Un día pueden subir tanto como descender, pero rara vez permanecen en cifras estables.

Las stablecoins surgieron para remediar dicha volatilidad. Se trata de criptomonedas o tokens diseñados para mantener un precio estable, respaldado por otro activo, como dólar, oro, u otra criptomoneda. O también su propio sistema digital.

Este tipo de monedas no son siempre descentralizadas. Frecuentemente, cuentan con una empresa detrás que las controla y respalda. Un ejemplo es la famosa Tether, equivalente a 1 dólar. Pero también se encuentran tokens como DAI, una stablecoin que funciona de forma descentralizada sobre Ethereum.

A su vez, Ethereum también es la blockchain más utilizada en la creación de otro componente de las DeFi: los mercados predictivos. Básicamente, se trata de plataformas de apuestas alrededor de cierto evento o parámetro. Así, por ejemplo, se liga el valor de un activo al ganador de una apuesta.

Esta técnica ya existía en los mercados tradicionales, pero se traslada de forma descentralizada al mundo de las criptomonedas, lo que implica que no es posible la censura sobre ninguna de las apuestas. Augur y Gnosis son dos de las DApps más populares para estos mercados.

Las casas de cambio descentralizadas

Independientemente de la funcionalidad de la DApp financiera o de cualquier otra, muchas cuentan con su propio token, surgiendo así la necesidad de intercambiarlo por otros. Y ahí es donde entran en juego otro de los grandes elementos de las DeFi: las casas de cambio descentralizadas (DEX). La principal diferencia con las centralizadas reside en que no mantienen la custodia de los fondos de sus clientes, siendo éstos quienes conservan sus llaves privadas y el control absoluto de su dinero.

Al igual que ocurre con los préstamos descentralizados, estas casas de cambio funcionan como punto de reunión entre usuarios, sin intervención de compañía alguna. Funciones como los intercambios atómicos (atomic swaps), que posibilitan el cambio automático de tokens sin necesidad de un intermediario o siquiera otro usuario, también están disponibles en estas plataformas. Ejemplos de DEX son EtherDelta y District0x.

Algunos grandes exchanges, como Binance, también han lanzado intercambios descentralizados. Binance DEX se ejecuta en la cadena Binance. Recientemente,  Poloniex adquirió el mayor exchange descentralizado de Tron (TRX).

Desconocimiento, escalabilidad y regulación

Pese al crecimiento exponencial de algunos de los elementos que conforman el ecosistema DeFI, las finanzas descentralizadas aún tienen que superar varios obstáculos para una adopción masiva. Se trata del desconocimiento del gran público sobre su existencia, la escalabilidad de sus plataformas y la regulación.

Según un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance, en diciembre de 2018 sólo existían unos 25 millones de criptousuarios verificados en todo el mundo. Aunque la cifra representa un incremento importante respecto a 2017, lo cierto es que aún se trata de una cifra muy pequeña en comparación con los 2.000 millones de personas desbancarizadas en el mundo. Todas ellas, potenciales criptousuarios.

La escalabilidad es el siguiente obstáculo. Las blockchains aún se encuentran dando sus primeros pasos y con sus condiciones actuales no podrían soportar una entrada masiva de nuevos usuarios. Por ello, se impone aumentar su capacidad cuanto antes.

El tercer impedimento tiene que ver con la regulación. Un tema muy presente, no sólo en las DeFi, también en la criptoeconomía en general. Varios Estados han optado por prohibir las criptomonedas o dificultar su uso. En otros lugares, como la Unión Europea, se están intentando desarrollar leyes que permitan su uso y desarrollo.

Aunque la atención por parte de los reguladores se puede convertir en una oportunidad para la adopción, ya que si se estableciese un marco de colaboración, la confianza en las aplicaciones DeFi puede aumentar considerablemente. Lo que conllevaría al aumento de su adopción.

Frente a estos tres obstáculos, el corazón de las DApps presenta grandes cualidades para su desarrollo. Ofrecen alternativas financieras sencillas, son amigables, libres de control y censura para cualquiera y en cualquier lugar del planeta. Además, todos los usuarios son iguales. Tanto los individuos, como las empresas.

Síguenos en nuestro canal de Telegram y Twitter 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *