El extraño metaverso de Yolanda Díaz como síntoma de distancia institucional El extraño metaverso de Yolanda Díaz como síntoma de distancia institucional 

Yolanda Díaz, vicepresidenta (en funciones) y ministra de Trabajo del Gobierno de España, ha hecho unas referencias al metaverso que ponen en evidencia su aparente desconocimiento sobre el tema. Puede considerarse que es perdonable, ya que los políticos no tienen por qué saber de todo. Pero, si de algo no se sabe, el principio de prudencia exige callarse y no hablar del asunto con un tono de salvadora del mundo.

Yolanda metaverso

En las declaraciones, Díaz asimilaba al metaverso a los cohetes aeroespaciales y los búnkeres de los muy ricos. Es decir, dentro de las estrategias de las élites planetarias para protegerse ante las distintas catástrofes y colapsos que amenazan el mundo. El metaverso como una especie de agujero por donde se escapan los ricos, en un argumento tipo película “No mires arriba” (dirigida por Adam McKay con Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett). Tal vez, se imagina que el avatar sustituye completamente a su propietario y que, en caso de apocalíptica guerra nuclear o semejante episodio, basta con estar ahí, en el metaverso, para estar a salvo de las radiaciones. En todo caso, es curiosa -diría que sintomática- esta imaginaria proyección del metaverso como puerta de escape de las élites. Sintomática de lo que piensa una élite, el gobierno de izquierdas actualmente en el poder, del metaverso.

El triángulo del optimismo (1): futuro, ciudad e IA 

Al parecer, todo indica que la confusión vino provocada por la acelerada lectura de algún asesor del libro La supervivencia de los más ricos. Fantasías escapistas de los milmillonarios tecnológicos, de Douglas Rushkoff. La traducción del libro al castellano acaba de ser puesta en las librerías. Seguramente ni la señora Díaz o el asesor o la asesora pasaron de la contraportada y las solapas. Y es que el mantenimiento del poder, fin primordial de la política según el clásico Max Weber, deja poco tiempo para lecturas. Incluso de un libro tan simplón como el de Rushkoff.

Dice otro buen sociólogo alemán, Luhmann, que, en nuestras sociedades complejas y de la incertidumbre, sólo se puede comunicar ignorancia: comunicar que no se sabe. Creo que, en lo fundamental, tiene razón; pero me permitiría añadir un matiz, hay quienes comunican aún más ignorancia diciendo qué cosas, como si supieran, como si su cargo venido de oscuras operaciones les impregnara de un saber del que carecen. Desde tales cargos no sólo se ejerce la ignorancia, sino que se inyecta ignorancia en la sociedad.

Más allá de lo anecdótico, está la distancia de los políticos con el metaverso y la web3, su animadversión, especialmente entre las  izquierdas de los infinitos chiringuitos de la protección.

La animadversión ignorante hacia el metaverso. No es la primera vez que la escucho, incluso desde determinadas posiciones de supuesto saber. Catedráticos de Sociología o Economía que hablan del metaverso como del nuevo demonio, unido a su ya amplia y paranoica colección de demonios: el mercado, el neoliberalismo, la globalización, la flexibilidad, los empresarios, los emprendedores, etc. Aunque no lo nombren, detrás de estos demonios están a los que más temen: la cultura del esfuerzo, la libertad o la competencia.

El triángulo del optimismo (2): futuro, ciudad e IA 

Si los contratados indefinidos sin trabajar no son desempleados, el metaverso tal vez ayude a la señora Díaz a huir del colapso. Se trata de ficciones. Tal vez la siguiente sea “meter” a todos los parados en el metaverso, para hacer como que trabajan, y así “hacerlos desaparecer” de los registros.

Por cierto, sería recomendable que: a) como ministra de Trabajo, atendiera la oportunidad de crear empleo que tiene el metaverso y todo su ecosistema (también la fabricación de cohetes y búnkeres, aunque éstas dos últimas no sirvan para nada, como señala el propio Rushkoff); b) dado el potencial de esta tecnología, impulsara la formación en el desarrollo de metaversos e incluso la formación laboral en metaversos, especialmente entre desempleados; c) apoyase el paso de instituciones cercanas, aunque actualmente no sean de su competencia, como el Instituto Nacional de Estadística, hacia el metaverso. Esto último, aunque no sea una especie de agujero negro donde desaparecieran ni los ricos, ni los parados.

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Javier Callejo
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