Las cinco blockchains más exitosas del mercado: Bitcoin, Ethereum, Ripple, EOS y Stellar

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Aunque existen numerosas cadenas de bloques, el término blockchain suele ser utilizado de manera general para referirse a todas ellas, sin tener en cuenta las especificaciones de cada una. Unas veces se cita vinculado a las criptomonedas y otras desligado de ellas. Esto último sucede cuando las organizaciones o compañías sólo están interesadas en la tecnología propiamente dicha y no en el criptoactivo creado.

Las blockchains desligadas de un criptoactivo también tienen sus propios usos, funciones y características. Precisamente, es esta cualidad la que las hace más atractivas para sus usuarios, ya que su moneda nativa puede ser sólo una añadidura. De hecho, algunas empresas o instituciones prefieren no construir sus propias cadenas de bloques y elegir las existentes para cubrir sus necesidades.

Bitcoin, la primera blockchain de la historia

La primera blockchain de la historia es Bitcoin. Nació el 3 de enero de 2009 gracias al misterioso Satoshi Nakamoto.Trabaja con el  algoritmo SHA-256, su consenso se produce utilizando el sistema Prueba de Trabajo (PoW) y prevé la emisión de 21 millones de monedas. Su implementación más popular es Bitcoin Core, que se desarrolla bajo el liderazgo del programador neerlandés Wladimir van deer Laan. Sin embargo, cuenta con la colaboración  de más de 300 programadores de todo el mundo de manera descentralizada.

Al ser la cadena de bloques que sustenta a bitcoin, la criptomoneda más popular, su uso más conocido es el financiero, Sin embargo, sobre Bitcoin también pueden construirse contratos inteligentes o construir nuevas plataformas con diferentes usos. Buena muestra del primer caso es la startup RSK, dedicada a construir contratos inteligentes sobre la red de Bitcoin.

En cuanto a la construcción de plataformas sobre Bitcoin, quizá una de las más conocidas es Counterparty. En ella, como sucede en Ethereum, pueden crearse nuevos tokens. Pero también es posible organizar votaciones transparentes, crear direcciones multifirma o  comerciar con activos en una casa de cambio descentralizada.

Otro gran ejemplo es el canal de pagos Lightning Network, que a su vez cuenta con apps con diferentes funciones, desde otorgar propinas hasta la creación de juegos.

La criptomoneda de la blockchain Bitcoin, el BTC por sus iniciales, se comercializa en alrededor 400 casas de cambio en todo el mundo. Frente a sus rivales, su presencia en el mercado es del 64,7 por ciento. Su precio en el mercado ronda los 10.000 dólares y su capitalización supera los 180.000 millones de dólares.

Ethereum y los contratos inteligentes

La segunda blockchain más conocida es Ethereum. Pese a que en Bitcoin también pueden construirse los denominados contratos inteligentes, Ethereum surgió principalmente para desarrollar smart contracts más avanzados con su propio lenguaje de programación. La idea original es del joven ruso-canadiense Vitalik Buterin. La red principal se lanzó el 30 de julio de 2015 y utiliza el algoritmo Ethash. Su consenso se produce a través de PoW, aunque se encuentra en proceso de migración a Prueba de Participación (PoS). De momento, no existe un límite definido de emisión de ethers (ETH). Buterin sigue liderando el proyecto, aunque de manera descentralizada, junto a la Fundación Ethereum.

Cuando una plataforma trabaja con contratos inteligentes, sus posibilidades de uso se convierten en infinitas. Este hecho permite la creación de diferentes tipos de aplicaciones descentralizadas (DApps). De hecho, dado que Ethereum es una blockchain pública que puede ser usada por cualquier desarrollador, ya se han creado numerosas DApps para todo tipo de usuarios.

Según State of the DApps, en la actualidad existen más de 1.800 DApps construidas sobre Ethereum, divididas en dieciocho categorías. Entre ellas, destacan: juegos, salud, apuestas, finanzas, desarrollo, carteras, energía, identidad y almacenamiento.

Otro uso popular de Ethereum son las Ofertas Iniciales de Moneda (ICO), donde los administradores de un proyecto pueden emitir cierta cantidad de tokens basados en esta blockchain para una venta destinada a recaudar fondos. CoinLauncher ha contabilizado más de 1.300 ICOs sobre Ethereum.

Para el uso empresarial de Ethereum, en 2017 se creo la Enterprise Ethereum Alliance, un consorcio internacional formado por  228 miembros. Accenture, BBVA, Intel o Microsoft son algunas de las firmas que integran dicho consorcio.

El ether (ETH) es la segunda criptomoneda con mayor capitalización, superando los 23 mil millones de dólares. Actualmente, su coste aproximado por unidad es de 222 dólares y se comercializa en unas 400 casas de cambio.

Ripple, un protocolo de pagos para instituciones financieras

La tercera blockchain más popular es Ripple. Su propósito principal es permitir pagos internacionales instantáneos, aunque esta función puede llevarse a cabo con cualquier otra criptomoneda. Por ejemplo, con bitcoin.

Lo que diferencia a Ripple del resto de las blockchains es que más allá de ser una criptomoneda descentralizada, ofrece un protocolo de pagos pensado especialmente para instituciones financieras. Fue lanzada en 2012  por Jed McCaleb, Arthur Britto, David Schwartz y Ryan Fugger. Para dar forma al proyecto se constituyó Ripple Labs, una compañía con sede en San Francisco. En la actualidad está liderada por Brad Garlinghouse.

En comparación con otras blockchains populares, Ripple está centrada en la esfera corporativa. Su red trabaja con PoS, así que no es minable, y los nodos son controlados por la empresa y sus clientes. A fecha de hoy su protocolo es utilizado por más de 200 instituciones financieras de todo el mundo. Entre ellas, los bancos Santander, BMO e Itaú y las plataformas MoneyGram y American Express.

Pese a que el fuerte de Ripple es su plataforma, su criptomoneda (XRP) también puede ser comprada y vendida por cualquier usuario. Cuenta con un valor aproximado de 0,3 dólares, una capitalización que supera los 13.000 millones y está disponible en alrededor de 400 casas de cambio.

EOS.IO, facilitar el desarrollo de aplicaciones descentralizadas

De EOS.IO puede decirse que es la competencia más fuerte de Ethereum. Su objetivo es facilitar el desarrollo de aplicaciones descentralizadas. Para ello, ofrece un set de herramientas similares a las de un ordenador, incluyendo memoria RAM y almacenamiento. Al igual que Ripple, funciona con Prueba de Participación (PoS), por lo que no es minable y su sistema de gobernanza se rige por los productores de bloques, quienes pueden votar para confirmar transacciones, modificar aplicaciones y cambiar el código.

Su nacimiento está ligado a la ICO con más recaudación de la historia: alrededor de 4.200 millones de dólares. Sus autores originales fueron Daniel Larimer y Brendan Blumer, vinculados a la compañía Block.One. La red principal se lanzó el 1 de junio de 2018. Pese a que tras EOS.IO existe una compañía, al igual que sucede con Ripple, su plataforma se considera mucho más descentralizada, pues son los mismos usuarios quienes tienen el poder de modificarla y construir sobre ella.

Aunque el número de DApps creadas sobre EOS aún está lejos de alcanzar la cifra de las que se han construido sobre Ethereum, en algunas ocasiones las más activas han superado a las Ethereum en número de usuarios y transacciones. De acuerdo a DappRadar, actualmente existen más de 450 DApps sobre EOS, divididas en temáticas relacionadas con juegos, casas de cambio, coleccionables, mercados, apuestas y otros.

EOS, el criptoactivo de esta blockchain, cuenta con una capitalización de alrededor de 4.200 millones de dólares y un precio aproximado por token de 4,5 dólares. Se comercializa en más de 320 casas de cambio, incluyendo Binance, Huobi y Bitfinex.

Stellar, la plataforma que IBM usará para incursionar en la banca

La historia de Stellar está ligada Ripple. De hecho, su propósito es esencialmente el mismo: los pagos internacionales instantáneos. No obstante, mientras que Ripple está controlada por una compañía y centrada en los clientes corporativos, Stellar es administrada por una fundación sin ánimo de lucro y explica que su misión es “conectar a la gente con servicios financieros de bajo coste para combatir la pobreza y maximizar el potencial individual”.

Comenzó como brazo de Ripple en el año 2014, pero se independizó en noviembre de 2015 con la creación de sus propias reglas. Fue fundada por Jed McCaleb y Joyce Kim. Una de sus particularidades es que en lugar de usar PoW, PoS o algún otro sistema de consenso existente, cuenta con un sistema propio denominado Stellar Consensus Protocol (SCP). Dicho consenso, de acuerdo a su Libro Blanco, otorga “control descentralizado, baja latencia, confianza flexible y seguridad”.

Sobre Stellar también pueden crearse contratos inteligentes —próximamente confidenciales— y tokens especializados con sus propias funciones, como es el caso del Atlantis Blue Digital Token. En febrero de este año el responsable de blockchain de IBM, Jesse Lund anuncio la creación de una plataforma para criptoactivos bancarios basada en Stellar. Lund explicó que esperaba que entre cuarenta y cincuenta bancos se uniesen al servicio IBM World Wire con sede en Stellar en un futuro próximo.

Asimismo, la compañía Wirex anunció el lanzamiento  de al menos 26 criptoactivos anclados a monedas fíat utilizando la blockchain de Stellar. Su criptomoneda nativa, el lumen (XLM), tiene un precio aproximado de 0,08 dólares, una capitalización de casi 1.700 millones de dólares y se intercambia en unas 270 casas de cambio.

Respecto al  número de cripomonedas existentes ,en CoinMarketCap hay registradas alrededor de 2.380 en la actualidad. No todas ellas poseen blockchain propia, y entre las que la poseen, no todas sirven para otros fines que no sea el de sustentar al activo. Crear una nueva cadena de bloques con un propósito particular no es una tarea sencilla, por lo que en los próximos años se prevé que existan  muchos más criptoactivos que blockchains exitosas.

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