# La UNESCO define 15 competencias para enseñar en la era de la IA

> La UNESCO define 15 competencias para que los docentes utilicen la inteligencia artificial con criterio, ética y autonomía en la enseñanza.
> Por Alfredo Collosa · Inteligencia Artificial · 2026-10-12

La UNESCO ha publicado un documento en el que define el marco de competencias para docentes en materia de inteligencia artificial (IA), que muestra qué deben saber, valorar y saber hacer los educadores para utilizar esta tecnología con criterio. El documento, el primero de alcance mundial, propone quince competencias organizadas en cinco ámbitos y tres niveles de formación. Su objetivo es que los profesores puedan decidir cuándo, cómo y para qué incorporar la IA, manteniendo la relación humana en el centro del aprendizaje.

La inteligencia artificial ya está en las escuelas, donde redacta textos, resume lecturas, corrige ejercicios y sugiere decisiones a partir de grandes volúmenes de datos. Su presencia abre nuevas posibilidades, pero también obliga a revisar cómo se enseña y qué papel deben desempeñar los docentes. En este sentido, el marco de la UNESCO, conocido como AI CFT por sus siglas en inglés, ofrece una referencia para orientar esa preparación.

La IA ofrece oportunidades para mejorar la enseñanza, personalizar el aprendizaje y aligerar las tareas de gestión. Sin embargo, también puede debilitar la autonomía de las personas, vulnerar la privacidad, profundizar las desigualdades y reducir la educación a aquello que una máquina puede procesar.

[La OCDE identifica 200 casos de uso de IA para los gobiernos](https://observatorioblockchain.com/inteligencia-artificial/la-ocde-identifica-200-casos-de-uso-de-la-ia-para-los-gobiernos/)

La preparación de los docentes resulta, por tanto, decisiva. Aun así, según la encuesta citada en el documento, en 2022 solo siete países contaban con marcos o programas de formación en IA para educadores. Muchos profesores se enfrentan a esta tecnología sin una orientación que les permita valorar sus posibilidades, reconocer sus límites y decidir cuándo conviene utilizarla.

A diferencia de otras tecnologías digitales, la IA puede emular comportamientos humanos. Esa característica plantea cuatro desafíos que afectan directamente al trabajo docente. El primero es su capacidad para asumir tareas y decisiones que antes correspondían a las personas. Una dependencia excesiva puede erosionar las competencias del propio educador y reducir su autonomía profesional.

El segundo está relacionado con los datos. El entrenamiento de los sistemas puede implicar el uso de información personal, a menudo sin un consentimiento efectivo de quienes la proporcionan. El tercero es el carácter probabilístico de sus resultados, ya que una misma entrada puede generar respuestas diferentes. Por eso, cada resultado requiere una evaluación crítica, incluso cuando parece convincente o está bien redactado.

Finalmente, la capacidad de adaptación de la IA la convierte en un factor de transformación social. Los estudiantes necesitan aprender a comprender esos cambios y sus consecuencias, además de familiarizarse con las herramientas.

El AI CFT parte de una visión centrada en el ser humano. La IA debe fortalecer las capacidades de las personas, ser accesible de forma equitativa, resultar explicable y segura, y permanecer bajo control y responsabilidad humanos.

De este planteamiento se desprende que la tecnología no debe sustituir a los docentes ni puede reemplazar el conjunto de sus funciones. Con la incorporación de la IA, la relación pedagógica pasa a incluir tres elementos: docente, estudiante e inteligencia artificial, lo que exige proteger los derechos, las responsabilidades y el papel de los educadores.

En segundo lugar, las herramientas deben validarse antes de exigir a los profesores que apliquen principios éticos en su uso. Los docentes necesitan condiciones adecuadas para trabajar con responsabilidad, sin cargar con obligaciones de gobernanza que exceden su función. El marco combina cinco ámbitos de competencia: una forma de pensar centrada en el ser humano, la ética de la IA, los fundamentos y las aplicaciones de la IA, la pedagogía de la IA y el uso de la IA para el desarrollo profesional. Cada ámbito se desarrolla en tres niveles de progresión: adquirir, profundizar y crear, que conforman un total de quince competencias.

El nivel adquirir corresponde a la alfabetización básica que todos los docentes necesitan. Supone comprender que la IA está dirigida por personas, conocer sus riesgos éticos, entender cómo se entrenan los modelos y aprender a aprovechar sus beneficios pedagógicos.

Profundizar implica integrar la IA en la práctica educativa con responsabilidad. En este nivel, los docentes deben cumplir las normas locales, proteger la privacidad y la propiedad intelectual, y ampliar sus conocimientos mediante el aprendizaje compartido con otros colegas.

Por su parte, crear se dirige a docentes expertos, capaces de participar en el diseño de herramientas, contribuir al desarrollo de las reglas éticas e innovar en la enseñanza.

Esta progresión no es necesariamente lineal ni uniforme. Un docente puede tener conocimientos avanzados sobre los fundamentos técnicos de la IA y encontrarse todavía en un nivel básico en cuestiones éticas. Por eso, el marco recomienda evaluar las competencias en cada ámbito y utilizar esos diagnósticos para personalizar la formación.

Definir competencias es solo el primer paso. Para llevarlas al aula, el documento recomienda que cada país analice los costes y los beneficios antes de impulsar la adopción de la IA. Es poco probable que esta tecnología resuelva por sí sola problemas como las carencias de infraestructura escolar o la falta de docentes.

La UNESCO también plantea ofrecer una formación bien financiada, reconocer las prácticas innovadoras y garantizar un acceso asequible a herramientas previamente validadas. A ello se suma la necesidad de adoptar marcos adaptados al contexto local, preferiblemente bajo el liderazgo de los gobiernos.

Como referencias, el [documento](https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393813) cita la estrategia de la República de Corea, el proyecto europeo AI4T y la plataforma de Singapur para educadores. Estas experiencias ilustran distintas vías para acompañar a los docentes en la incorporación de la IA a su trabajo.
