# China incluye una red blockchain nacional entre sus 19 medidas

> Una de las 19 medidas del documento del 9 de octubre es construir una red blockchain nacional para unir datos y economía real, sin abrir el mercado cripto.
> Por José Maldonado · Blockchain · 2026-10-27

China vuelve a poner la blockchain en el centro de su política industrial, y lo hace sin tocar la línea roja que mantiene desde 2021. El Comité Central del Partido Comunista y el Consejo de Estado publicaron el 9 de octubre de 2026 [un documento de directrices con 19 medidas](https://english.news.cn/20261009/bac96fc6655e4f5592547f7272dc00c6/c.html) repartidas en cinco áreas, y una de ellas es construir una red blockchain nacional. El texto la presenta junto a una red nacional integrada de potencia de cálculo, dentro de un paquete que busca unir la economía real con la economía digital.

La etiqueta que ordena todo el documento, «fuerzas productivas de nueva calidad», es jerga de Pekín para lo que en Bruselas llamaríamos política industrial con acento tecnológico. El plan enumera tecnologías cuánticas, biofabricación industrial y el hidrógeno como vector energético de nueva generación, y añade un programa «IA+» orientado a la producción con bajas emisiones. La blockchain entra ahí como capa de verificación para los mercados de datos que el texto también promete, con sistemas de derechos de propiedad sobre la información y proyectos piloto sobre elementos de datos.

Lo que no aparece en las 19 medidas pesa tanto como lo que sí. El documento no menciona bitcoin ni ether, no habla de stablecoins y tampoco se refiere a sistemas sin permisos ni a la actividad de trading. La prohibición de 2021 sigue vigente, y un aviso del 6 de febrero de 2026 recordó que bitcoin, ether y tether no tienen curso legal en el país. Ese corte, infraestructura sí y mercado no, es la clave para leer el anuncio sin confundirlo con una apertura.

## Una red para conectar lo que ya existe

El texto describe la red como infraestructura para enlazar sistemas de datos y sistemas económicos, sin más precisión que esa en [la lectura sectorial del documento](https://www.tokenpost.com/news/technology/30228) publicada tres días después. En sus 19 medidas no aparece nada sobre criptoactivos, trading ni pagos con activos digitales.

No hay cifra de inversión, ni calendario de construcción, ni arquitectura técnica publicada, ni tan siquiera un operador designado para ponerla en marcha. El reparto de tareas es otra de las piezas ausentes: la Comisión Central de Asuntos Financieros y Económicos y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) aparecen como supervisoras del despliegue, [sin que el texto les asigne funciones concretas](https://simplybitcoin.com/news/china-unveils-national-blockchain-plan-while-mainland-bitcoin-ban-stays-in-place).

La distancia entre lo que el plan ordena y lo que deja abierto se entiende mejor en columnas, porque las piezas que el documento sí nombra llegan sin el detalle que necesita quien tenga que construirlas.

Pieza del plan

Qué fija el texto

Qué queda abierto

Red blockchain nacional

Infraestructura para conectar sistemas de datos y económicos

Arquitectura, operador, calendario y presupuesto

Red nacional de potencia de cálculo

Coordinación de centros de datos con el programa Datos del Este, Cómputo del Oeste

Cómo se reparte la capacidad entre provincias

Derechos de propiedad de los datos

Sistemas para certificar la titularidad y pilotos con elementos de datos

Cómo se resuelven los conflictos entre administraciones

Industrias de futuro

Tecnología cuántica, biofabricación, hidrógeno y sexta generación móvil

Objetivos medibles y responsables

Los derechos de propiedad sobre los datos merecen atención aparte. Si Pekín consigue certificar quién es dueño de cada dato, tendrá la base para tratar la información como un activo económico negociable, y la blockchain quedaría como la capa que verifica ese registro. El propio documento enlaza el plan con [el décimo quinto plan quinquenal](https://cryptobriefing.com/china-national-blockchain-network-guidelines/), que cubre de 2026 a 2030.

## De la BSN a una red con estándares únicos

China lleva años ensayando esa infraestructura. La Red de Servicios Basada en Blockchain (BSN) empezó a construirse en septiembre de 2018 con China Mobile y China UnionPay como socios y se presentó públicamente el 15 de octubre de 2019, aunque otras crónicas la datan en 2020, una discrepancia que no cambia el fondo. Sobre esa experiencia, un borrador del 18 de junio de 2026 definía la futura red como infraestructura digital planificada y construida bajo coordinación estatal, con estándares técnicos y reglas de acceso unificados.

El adjetivo unificado es la pieza que decide si la red sirve de algo. En un país donde provincias y ministerios han levantado plataformas de datos cada uno por su cuenta, el cuello de botella no es la criptografía ni el mecanismo de consenso: es poner de acuerdo a administraciones que no comparten formatos, identificadores ni criterios de acceso. Una red nacional es, sobre todo, un problema de gobernanza con una capa de software encima.

El borrador apunta a usos muy concretos, como identidades digitales distribuidas y credenciales verificables para personas, organizaciones, dispositivos y mercancías. En la práctica, eso describe una infraestructura de identidad con sello público, no un libro abierto donde escriba cualquiera.

## La prohibición de 2021 no se ha movido

Conviene separar dos relojes. El de la infraestructura avanza, y el del mercado lleva parado desde septiembre de 2021, cuando Pekín cerró el trading y extendió la prohibición a las plataformas extranjeras que atendían clientes del continente. Un aviso del 6 de febrero de 2026 volvió a enumerar lo que está prohibido: convertir yuanes en criptoactivos, intercambiar unos por otros, operar como contraparte central, ofrecer servicios de precios e intermediación informativa, financiar emisiones de tokens y comerciar con productos financieros ligados a ellos.

El yuan digital sigue su propio camino, con alrededor de 30 bancos autorizados a ofrecer servicios con la moneda digital. Días antes de que se publicara el documento, Joseph Chee, que dirigió la banca de inversión de UBS en Asia y hoy está al frente de la cotizada Solana Company, dijo en una entrevista que si Pekín encuentra la forma de gestionar el trading y el acceso transfronterizo, el sector podría entrar en «otro superciclo». La entrevista no dio ninguna fecha, y las 19 medidas no confirman esa lectura.

## Hong Kong juega con otro reglamento

La vía de los activos virtuales que Hong Kong lleva un año ensayando va por separado, dentro del marco de un país y dos sistemas. El régimen de stablecoins que la ciudad aprobó en mayo de 2025 entró en vigor este año, y el proyecto de ley que ampliará las licencias a intercambios y custodia llegará al Consejo Legislativo a finales de 2026, como repasamos en [Hong Kong gana la carrera de stablecoins en Asia](https://observatorioblockchain.com/stablecoins/hong-kong-stablecoins-licencias-yuan-24-meses/).

La ventaja regulatoria de la ciudad tiene una vida útil estimada de unos 24 meses antes de que Singapur, Corea del Sur y Japón cierren la distancia con marcos propios y liquidez parecida.

Hong Kong puede escribir reglas con rapidez y no puede decidir sobre la moneda que respalda esas reglas, porque el plan de stablecoins en yuan fuera del continente se atascó en octubre de 2025 por los controles de capital y la convertibilidad limitada.

## Lo que ya se prueba con dinero público

La comparación útil no es Pekín contra el ecosistema cripto, sino Pekín contra las infraestructuras públicas que ya existen en otros sitios. En España, ISBE superó los 20,3 millones de euros de financiación pública en poco más de tres años, entró en producción en diciembre de 2025 y suma más de 30 empresas usuarias, la mayoría beneficiarias de subvenciones, según el análisis que publicamos en [ISBE, más de 20 millones públicos y dudas sobre su uso real](https://observatorioblockchain.com/blockchain/isbe-20-millones-publicos-en-tres-anos-y-dudas-sobre-su-uso-real/). El dinero público compró la infraestructura, y la adopción se sigue midiendo.

Singapur llevó el mismo problema al terreno del dinero. El 9 de octubre de 2026, el mismo día del documento chino, el director gerente de la Autoridad Monetaria de Singapur anunció que el regulador liquidará con CBDC mayorista las letras tokenizadas que emite la propia autoridad monetaria, como detallamos en [Singapur prueba la tokenización de letras con su CBDC mayorista](https://observatorioblockchain.com/regulacion-cbdc/mas-letras-tokenizadas-cbdc-mayorista/). Nada de eso exige abrir la red a participantes sin permiso; al contrario, exige identificarlos uno a uno.

La diferencia entre los tres modelos está en dónde vive el dinero del banco central y en quién puede entrar. Europa y Singapur anclan la liquidación en dinero público. China añade además un filtro por identidad de personas, dispositivos y mercancías.

## Si el Estado opera la red, ¿dónde queda la descentralización?

Cuando el operador es el Estado y las reglas de acceso las fija un estándar único, lo que sobrevive de la promesa original es la parte aburrida y útil de la tecnología: registros compartidos que no dependen de la buena voluntad de una oficina, credenciales que se pueden verificar sin llamar a nadie y datos que un tercero puede auditar. Lo demás, la resistencia a la censura y la posibilidad de participar sin pedir permiso, queda fuera por diseño.

Para el precio de bitcoin, el documento del 9 de octubre no trae demanda nueva, ni acceso, ni marco legal. Para el resto, deja una pregunta que Europa también tendrá que responder cuando ISBE y Pontes maduren: si la infraestructura la opera el Estado y la identidad es un requisito técnico para entrar, ¿sigue siendo descentralización o es una base de datos compartida con mejor mercadotecnia?
