Blockchain está llamado a reflexionar en clave de cambio climático

ActualidadHistoriasUltimas noticias

Written by:

En estos últimos días, se han extendido por la mayor parte de las ciudades del mundo las manifestaciones reivindicando acciones por parte de la política para enfrentarnos al cambio climático. Un movimiento que puede sintetizarse en el emotivo –tal vez un poco sobredramatizado, según mi gusto- discurso pronunciado recientemente por Greta Thunberg en la Asamblea de Naciones Unidas.

Ya no queda sino eso, empezar a tomar medidas. Incluso las finanzas parecen haber tomado rumbo hacia la descarbonización, con lo que eso significa de aceleración del proceso, dejando de poner su dinero –principalmente fondos de inversión- o garantizar inversiones (compañías aseguradoras) en proyectos industriales que tengan como consecuencia la emisión de gases de efecto invernadero.

Conste que tal cambio en el sector financiero no se hace por altruismo alguno, sino por el simple hecho de que no quieren arriesgar en exceso su dinero con inversiones en sectores productivos que podrían estar bajo sospecha. Vuelve así a cumplirse el principio de Mandeville en La Fábula de las Abejas y su Private Vices, Public Benefits.

Trazabilidad y control del agua

El caso es que prácticamente todos los campos de la economía, la política y la sociedad se han puesto a reflexionar en clave de cambio climático y huellas de carbono. Es a tal comportamiento reflexivo al que también está llamado Blockchain.

Por un lado, puede resaltarse su participación en proyectos directamente vinculados con la sostenbilidad del planeta. Señalamos solo algunos, como son los destinados a conseguir la trazabilidad de la cadena alimentaria (también aplicable a otros productos) dando garantías de que lo que se consume ha sido producido, transportado y comercializado de una forma que no conlleve en ninguna de sus partes o en algunas de las fases de su producción o distribución emisión de gases contaminantes, pudiéndose registrar las huellas de carbono acumuladas por el producto, desde su siembra, a su disponibilidad en la tienda. Se evitan fraudes de que se vendan como productos de baja huella de carbono lo que tal vez no lo sean.

Otra línea de proyectos, en el sentido favorable a la sostenibilidad, se encuentra en su capacidad para servir de sostén a registros destinados al control de un bien tan amenazado como es el agua. Desde un enfoque más general y de cara al futuro, Blockchain es el soporte de smart contracts que, apoyados en regulaciones, puedan sancionar las prácticas que vayan en sentido distinto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS en español, SDG en inglés).

Mercados de carbono con blockchain para el cambio climático

De una manera aún más directa, se ha destacado el isomorfismo entre los mercados de carbono y la lógica blockchain, necesitando ambos consenso sobre los datos y la necesidad de llevar a cabo transacciones entre extraños que desconfían entre sí sobre el valor de lo intercambiado. En este campo, Blockchain puede aportar transparencia en los mercados de carbono.

En cuanto a los otros mercados relacionados con la energía, la implementación de Blockchain en las transacciones peer-to-peer de energía, de manera que los usuarios puedan elegir la energía que consumen según su fuente de origen. Claro está, tal papel solo tiene cabida en un contexto de posibilidad de libre producción de energía a partir de fuentes alternativas.

De una manera más indirecta, no puede dejarse a un lado la competencia de Blockchain para movilizar finanzas, como son las finanzas verdes (green finance), para invertir en proyectos empresariales y cooperativos alineados en la lucha contra el cambio climático.

Seguridad para smart cities

Una indirecta participación que puede apreciarse también en la aportación de seguridad que Blockchain procura a las comunicaciones entre aparatos que gestionan las infraestructuras en las smart cities; así como la garantía de la privacidad de los usuarios de las mismas que, a su vez, generan los datos necesarios para la gestión.

Ya en mayo de 2016, un informe del MIT diagnosticaba el papel de Blockchain en el aseguramiento de una oferta segura y eficiente de energía, alimentos y agua.

La cara oscura deriva de su gran externalidad, como es que Blockchain es un intensivo consumidor de energía en su proof-of-work (PoW), del trabajo de la minería. Ha de anotarse que la lógica de la proof-of-work del algoritmo es competitiva por naturaleza, empujando a los mineros a usar la máxima potencia que tengan a su disposición y, por lo tanto, energía; pues, cuanto más potencia de computación se use, más rápidamente se resolverán las transacciones encriptadas y se recibirá la correspondiente recompensa.

Blockchain, enemigo del cambio climático

Tomando conciencia del asunto, desde Ethereum se está investigando el paso del algoritmo proof-of-work y, por tanto, desde la minería, al algoritmo proof-of-stake (PoS). Las dos implementaciones de esto se llaman Casper: una propuesta por Vlad Zamfir, investigador de Ethereum Foundation, y la otra bajo directa supervisión de Vitalik Buterin, y el objetivo es conservar un registro seguro de las transacciones en blockchain, con un consumo de energía mucho menor. No obstante, parece que queda aún bastante tiempo para que las propuestas Casper sean una realidad.

Mientras llega Casper u otros desarrollos, Blockchain es señalado como un enemigo del cambio climático, especialmente si se tiene en cuenta que, lejos de la descentralización, la minería blockchain está bastante centralizada y, de momento, se alimenta principalmente de energía proveniente del carbón o el pétroleo.

Basta recordar que casi tres cuartas partes de la minería Bitcoin se encuentra actualmente localizada en China, alimentándose del carbón. Dada la política del país asiático con relación al cambio climático, pocas expectativas caben al respecto. Sin embargo, en otras latitudes se abre cierta esperanza desde la misma lógica que antes apuntábamos en el cambio producido en el campo de las finanzas.

Fuentes de energía renovable para la minería

Así, en busca de un abaratamiento de sus costes de energía, las granjas de minería se trasladan a lugares donde puedan suministrarse desde fuentes de energía renovable, ya sea energía hidráulica de las altas montañas de los Alpes austríacos, o del viento marroquí.

Es más, en la medida que la inversión en producción de energías renovables es más asequible y accesible, los propietarios de granjas de minerías blockchain pueden convertirse en inversores en este tipo de energías para su exclusivo uso o, como parece esperar, compartiendo la energía no usada con otros consumidores.

Por lo tanto, la cara oscura de Blockchain con respecto al cambio climático puede cambiar también, pues, como dice el título de la obra de Naomi Klein, esto lo cambia todo.

Síguenos en nuestro canal de Telegram

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *