# La constelación de la seguridad: Cómo proteger el dinero en tiempos de hackeos

> Los hackeos cripto erosionan la confianza en el dinero. La custodia, las garantías legales y la liquidez ayudan a sostener esa confianza.
> Por Javier Callejo · Análisis Sociológicos · 2026-11-08

Cuando se trata de dinero, las capas de seguridad necesarias son múltiples. La confianza que necesitamos para tomar una decisión de inversión o depósito se construye con materiales muy diversos. La seguridad tecnológica es imprescindible, pero constituye únicamente uno de los nodos de esa constelación.

La primera dimensión es, precisamente, la **seguridad tecnológica**. Su función es garantizar que el dinero depositado en un exchange o wallet permanezca donde está y que nadie pueda disponer de él sin autorización. Es, en definitiva, la seguridad de la custodia: la promesa de una caja inaccesible para terceros.

## Dinero y hackeos

A la entidad que nos proporciona esa caja le exigimos que lleve su función de custodia hasta el máximo nivel de protección posible. No es una preocupación nueva. La tecnología de la custodia ha sido, junto con la tecnología militar, uno de los grandes motores de la innovación a lo largo de la historia. Desde las primeras comunidades humanas, guardar y proteger los bienes ha constituido una necesidad fundamental, a la que se han dedicado algunos de los mayores esfuerzos del ingenio humano.

[El botín de Binance: 3.110 millones que el mercado no mueve](https://observatorioblockchain.com/criptomonedas/elliptic-botin-binance-3110-millones-sin-mover/)

Incluso cuando hablamos de activos digitales y criptoactivos, seguimos representándonos la seguridad de una manera muy material: unas monedas, una caja y una llave. Como si todavía necesitáramos una caja fuerte y una llave privada para poder dormir tranquilos. Sin embargo, hace ya tiempo que la lógica tecnológica del depósito cambió radicalmente. La custodia digital responde a mecanismos que poco tienen que ver con esa imagen tradicional, del mismo modo que la lógica de una máquina de coser poco tiene que ver con los movimientos de la costurera. Nuestro imaginario, sin embargo, sigue reclamando cajas fuertes y llaves bien protegidas.

Las noticias sobre los últimos [hackeos en la industria](https://www.rtve.es/noticias/20261030/binance-congela-retirada-criptoactivos-hackeo-fondos-millones-dolares/17289422.shtml) cripto no contribuyen precisamente a conciliar el sueño. Seguimos esperando que alguien anuncie la puesta en funcionamiento de la gran caja fuerte técnicamente inviolable. Aunque quizá esa caja nunca llegue a existir en términos absolutos.

## El dinero siempre está activo

Pero hay otras fuentes de seguridad. Una de las más importantes es la **seguridad jurídica**. Es aquella que, apoyada en la fuerza de la ley y en la actuación de los poderes públicos, nos permite desenvolvernos dentro de unas reglas de juego conocidas. También nos permite utilizar nuestro dinero con un mínimo de garantías.

Y aquí conviene recordar una particularidad del dinero: incluso cuando permanece inmóvil, sigue estando en uso. El dinero siempre está en activo, es esencialmente activo. Como los criptoactivos, como nos dice su denominación. Depositarlo, mantenerlo custodiado o dejarlo disponible para una operación futura son también formas de utilizarlo. Su mera disponibilidad tiene una función económica. Su «estar ahí», por recurrir a una expresión filosófica, ya forma parte de su utilidad. De ahí la importancia de la regulación.

En el ámbito europeo, se ha avanzado con iniciativas como MiCA, el Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos. El reconocimiento institucional de los criptoactivos y el establecimiento de unas reglas comunes representan un paso relevante. Sin embargo, la regulación está también orientada a preservar la estabilidad y la integridad del sistema financiero europeo. No equivale, por sí sola, a establecer una protección integral del titular de criptoactivos, de los usuarios.

## Comisiones por las transacciones

En particular, ante determinados supuestos de robo o pérdida por ciberataques, el propietario puede encontrarse con importantes limitaciones en las garantías de recuperación y reparación. La existencia de un marco regulatorio no significa, por tanto, que todos los riesgos estén cubiertos ni que exista una protección equivalente a la de otros instrumentos financieros.

Una tercera dimensión es la **seguridad comercial**. Su función es ofrecernos la tranquilidad de que no seremos engañados en las operaciones que realicemos con nuestros criptoactivos. No se trata aquí de evitar que alguien nos robe el dinero, una cuestión que corresponde a la seguridad de custodia, sino de asegurarnos de que las condiciones económicas de nuestra relación con la entidad sean razonables y transparentes.

Hablamos, por ejemplo, de las comisiones por las transacciones, de los precios aplicados a las operaciones o de los costes asociados a la custodia. Hablamos, en definitiva, de justicia comercial. Pero de una justicia condicionada por la competencia y por el propio desarrollo tecnológico. Lo que consideramos un precio justo dependerá tanto de las alternativas que ofrezcan los distintos agentes del mercado como de los costes que implique desarrollar y mantener las herramientas de custodia y transacción.

Después está la **seguridad de mercado**. Esta ya no depende de un único agente de la industria cripto, sino del conjunto del sector, de su evolución, crecimiento e institucionalización. Consiste en tener la confianza de que existe un mercado suficientemente amplio, con demanda y actividad, en el que los criptoactivos puedan encontrar compradores y vendedores.

## Seguridad colectiva

De esta seguridad colectiva se deriva otra particularmente importante: la seguridad de liquidez. Y es que la liquidez constituye una de las características esenciales del dinero. Cuanto mayor sea el desarrollo del mercado de criptoactivos, mayores serán, en principio, las posibilidades de encontrar contrapartida cuando queramos venderlos. La profundidad del mercado y la existencia de una demanda suficiente contribuyen, así, a la confianza en la capacidad de convertir esos activos en dinero disponible. No obstante, el crecimiento del mercado no elimina los riesgos de volatilidad ni garantiza por sí mismo la liquidez de cada activo.

No podemos olvidarnos de la **seguridad estratégica**. Cuando hablamos de dinero como reserva de valor y como instrumento para proyectar nuestras decisiones de inversión hacia el futuro, necesitamos confiar en que aquello que hoy guardamos conservará algún reconocimiento económico mañana. Es insuficiente que un activo esté técnicamente protegido en el presente: también necesitamos alguna expectativa razonable sobre su valor futuro. La seguridad estratégica tiene que ver, por tanto, con la continuidad, la aceptación y la capacidad de supervivencia del activo en el tiempo. No basta con proteger el dinero de hoy; también hay que confiar en el valor y la utilidad del dinero de mañana.

Hay, además, otras formas de seguridad, como la **seguridad corporativa**. A través de ella, la marca de la entidad en la que depositamos nuestros criptoactivos nos transmite una protección adicional: respaldo, solvencia, capacidad de respuesta o garantías especiales. Es la seguridad que proporciona una reputación construida a lo largo del tiempo.

## Estar tranquilos

De hecho, esta es una de las puertas de entrada de las entidades financieras tradicionales en la industria de los criptoactivos. Los bancos y otras instituciones consolidadas aportan al sector algo más que tecnología o servicios: aportan el valor de una marca reconocible, una trayectoria y una imagen de solidez que pueden reforzar la confianza del cliente. Naturalmente, la reputación no sustituye a las garantías efectivas, pero sí constituye un factor relevante en la percepción de seguridad.

Por supuesto, también está la **seguridad moral**. Es aquella que nos proporciona la tranquilidad de saber que el uso que las entidades hacen de nuestro dinero se corresponde con nuestros propios principios y criterios éticos. No solo queremos que nuestro dinero esté protegido y disponible; también queremos saber que su gestión no contradice aquello en lo que creemos.

Y así llegamos a la seguridad más importante: la **seguridad interior**. Es la que resulta de la convergencia de todas las anteriores. La que nos permite estar tranquilos, convencidos de nuestra decisión y confiados en que hemos valorado adecuadamente los riesgos. No depende de un único mecanismo ni de una sola institución. Surge del equilibrio entre las distintas dimensiones de la seguridad y de la confianza que somos capaces de depositar en ellas.

En definitiva, la seguridad tecnológica puede resistir un hackeo, la jurídica puede protegernos frente a determinados abusos, la comercial puede evitar que nos engañen y la corporativa puede ofrecernos respaldo. Pero ninguna de ellas, por separado, garantiza la confianza.

## Una constelación

La verdadera seguridad es una constelación. Y su expresión más completa es la tranquilidad interior de quien sabe dónde deposita su dinero, quién lo custodia, bajo qué reglas funciona y qué puede esperar de él en el futuro.

Esa es, probablemente, la seguridad más difícil de hackear. Sin embargo, más allá del contenido material obtenido por los hackers, lo que éstos nos roban es el sentimiento de seguridad. Producen un agujero en la constelación de las seguridades, afectando a todos sus nodos.
